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Estrategia Inmobiliaria
¿Cómo preparar un inmueble para venderlo? Claves para mejorar su presentación

lunes, 08 octubre 2018

¿Cómo preparar un inmueble para venderlo? Claves para mejorar su presentación


Vender un inmueble no consiste simplemente en colocar un aviso y esperar que aparezca un comprador.

Antes de salir al mercado, conviene preguntarse algo fundamental: ¿qué impresión tendrá una persona cuando vea la propiedad por primera vez?

La presentación de un inmueble influye en la percepción de valor, en la cantidad de interesados que puede generar y, especialmente, en la disposición del comprador para avanzar hacia una negociación.

Esto no significa gastar grandes cantidades de dinero en remodelaciones. En muchos casos, pequeños cambios bien elegidos pueden generar un impacto mayor que una renovación costosa.

La clave está en preparar la propiedad de acuerdo con el tipo de inmueble, su ubicación, su público objetivo y el precio al que se pretende ofrecer.

1. Empieza antes de publicar el inmueble

Uno de los errores más frecuentes es comenzar a preparar la propiedad después de haberla publicado.

Cuando un inmueble ya está anunciado, las primeras fotografías, visitas y comentarios de los interesados empiezan a construir una percepción sobre él. Si posteriormente se realizan cambios importantes, puede ser necesario replantear incluso la estrategia comercial.

Por eso, antes de publicar, conviene revisar:

  • Estado general de la propiedad.
  • Limpieza y orden.
  • Reparaciones pendientes.
  • Iluminación y ventilación.
  • Distribución de los ambientes.
  • Exceso de muebles u objetos personales.
  • Estado de fachadas, jardines, terrazas o áreas exteriores.
  • Documentación necesaria para la operación.
  • Precio y posicionamiento frente a inmuebles comparables.

Preparar primero y publicar después permite salir al mercado con una estrategia más consistente.



2. No confundas preparar con remodelar

Preparar un inmueble para vender no significa necesariamente remodelarlo.

Una propiedad puede necesitar simplemente limpieza, orden, mantenimiento y una mejor presentación. En otros casos, sí puede ser conveniente realizar alguna reparación o mejora.

La pregunta correcta no es:

"¿Qué puedo mejorar?"

Sino:

"¿Qué mejora tiene sentido realizar antes de vender?"

Cambiar una cocina completa, renovar todos los baños o realizar una remodelación importante puede representar una inversión considerable que no necesariamente se recuperará en el precio de venta.

Antes de gastar, conviene analizar:

  • cuánto cuesta la mejora;
  • cuánto puede aportar realmente al valor percibido;
  • qué espera el comprador objetivo;
  • qué propiedades compiten con la nuestra;
  • y si la inversión ayudará a vender o simplemente hará que la propiedad sea más agradable para su actual propietario.

No toda mejora aumenta el valor de mercado en la misma proporción que su costo.

3. Ordena y despersonaliza

Cuando una persona visita una propiedad, necesita imaginarse viviendo, trabajando o desarrollando su proyecto en ella.

Una vivienda excesivamente cargada de objetos personales puede dificultar esa percepción.

Por eso, antes de las fotografías y visitas, conviene retirar o reducir:

  • fotografías familiares;
  • colecciones;
  • adornos excesivos;
  • muebles que dificulten la circulación;
  • objetos acumulados;
  • ropa visible;
  • elementos que ocupen innecesariamente las superficies.

No se trata de convertir la propiedad en un espacio sin personalidad.

Se trata de conseguir que el inmueble sea el protagonista.

También es importante revisar los espacios que normalmente se consideran secundarios. Armarios, depósitos, lavanderías, estacionamientos y almacenes forman parte de la propiedad y pueden influir en la percepción del comprador.

4. Limpieza: una mejora de alto impacto

Una propiedad limpia transmite mantenimiento y cuidado.

Antes de una sesión fotográfica o una visita, conviene prestar especial atención a:

  • baños;
  • cocina;
  • ventanas;
  • pisos;
  • puertas;
  • superficies;
  • patios;
  • jardines;
  • terrazas;
  • estacionamientos.

La limpieza no cambia la ubicación ni los metros cuadrados del inmueble, pero sí puede cambiar significativamente la primera impresión.

También conviene revisar olores. Una propiedad puede verse bien y, sin embargo, generar una percepción negativa por olores provenientes de humedad, desagües, mascotas, cocina u otros factores.

La solución no debería consistir simplemente en ocultarlos con ambientadores. Primero hay que identificar y solucionar la causa.



5. Revisa reparaciones visibles

Una pequeña reparación puede evitar que un comprador interprete que existe un problema mayor.

Antes de poner el inmueble en venta, revisa aspectos como:

  • griferías que gotean;
  • focos o luminarias que no funcionan;
  • puertas o ventanas deterioradas;
  • pintura muy desgastada;
  • enchufes o interruptores dañados;
  • filtraciones visibles;
  • manchas de humedad;
  • jardines descuidados;
  • desperfectos evidentes.

No es necesario reparar absolutamente todo.

Lo importante es distinguir entre mantenimiento necesario, mejora conveniente y remodelación innecesaria.

Una revisión profesional puede ayudar a establecer prioridades.

6. Mira el inmueble como lo verá un comprador

Los propietarios suelen tener una relación emocional con su inmueble.

Conocen su historia, recuerdan las mejoras realizadas y pueden valorar características que para ellos son muy importantes.

El comprador, en cambio, observará la propiedad desde otra perspectiva.

Por eso conviene hacer un ejercicio sencillo:

entra a la propiedad como si nunca la hubieras visto antes.

¿Qué ves primero?

¿La entrada está ordenada?

¿Los ambientes tienen buena iluminación?

¿Hay muebles que dificultan la circulación?

¿La fachada genera una buena primera impresión?

¿Hay algo que llame negativamente la atención?

Esta mirada externa puede revelar detalles que el propietario ya dejó de percibir.

7. La presentación exterior también importa

La primera impresión comienza antes de entrar.

En una casa, por ejemplo, conviene revisar fachada, puerta de ingreso, jardín, vereda, iluminación exterior y estacionamiento.

En un departamento, pueden adquirir mayor importancia la puerta de ingreso, los espacios comunes y el estado general del edificio.

En un inmueble comercial, además, habrá que considerar la visibilidad, fachada, accesibilidad, exposición, estacionamiento y relación con el entorno.

Cada inmueble debe prepararse de acuerdo con su naturaleza y con el comprador al que se dirige.

8. Las fotografías forman parte de la estrategia de venta

Hoy muchas decisiones comienzan antes de la visita.

El comprador puede comparar decenas de inmuebles desde su teléfono y decidir cuáles vale la pena visitar.

Por eso, las fotografías deben mostrar la propiedad de manera:

  • ordenada;
  • luminosa;
  • realista;
  • atractiva;
  • coherente con sus características.

Una mala fotografía puede hacer que un buen inmueble parezca poco atractivo.

Pero también existe el problema contrario: fotografías excesivamente editadas o que ocultan defectos pueden generar expectativas que la visita no confirmará.

La buena presentación no consiste en maquillar el inmueble, sino en mostrarlo en su mejor versión sin distorsionar la realidad.

Cuando corresponde, también pueden utilizarse video, recorridos 360°, fotografías aéreas u otros recursos que ayuden a explicar mejor el inmueble.

9. No gastes sin analizar el retorno

Antes de invertir en pintura, mobiliario, remodelaciones o decoración, hay que preguntarse si el gasto tiene sentido dentro de la estrategia de venta.

Por ejemplo, una mejora de S/10,000 no necesariamente significa que el inmueble podrá venderse S/10,000 más caro.

Puede contribuir a:

  • mejorar la percepción;
  • reducir objeciones;
  • aumentar el número de interesados;
  • acelerar la decisión;
  • o simplemente hacer más competitivo el inmueble frente a otros similares.

Pero eso no significa que toda inversión se recupere directamente en el precio.

Preparar una propiedad para vender es también una decisión económica.

10. El precio sigue siendo determinante

Una propiedad impecablemente presentada no compensará necesariamente un precio fuera de mercado.

La presentación puede conseguir más atención y mejores visitas, pero el precio debe guardar relación con:

  • ubicación;
  • área;
  • características;
  • estado;
  • entorno;
  • demanda;
  • oferta competidora;
  • situación legal;
  • potencial;
  • y condiciones de la operación.

Por eso, preparar el inmueble y definir el precio deben formar parte de una misma estrategia.

Un inmueble atractivo con un precio incorrecto puede permanecer meses en el mercado.

Y un precio competitivo con una presentación deficiente puede perder oportunidades antes de que el comprador llegue a conocer realmente la propiedad.

Presentación y precio deben trabajar juntos.

11. Mantén la propiedad lista durante todo el proceso

Preparar el inmueble una sola vez no es suficiente.

Mientras permanezca en venta, debe mantenerse en condiciones similares a las que tenía cuando se realizaron las fotografías y las primeras visitas.

Antes de recibir interesados, conviene revisar nuevamente:

  • orden;
  • limpieza;
  • iluminación;
  • baños;
  • cocina;
  • dormitorios;
  • áreas exteriores;
  • estacionamiento.

La visita que termina generando una oferta puede ser la primera, la décima o una posterior.

Por eso, la constancia también forma parte de la estrategia.

12. ¿Debe estar presente el propietario durante las visitas?

No existe una regla absoluta, pero en muchas operaciones es conveniente que la visita sea gestionada por un profesional.

El comprador necesita libertad para observar, preguntar, comparar y expresar sus dudas sin sentirse condicionado.

Además, un asesor puede concentrarse en explicar las características relevantes del inmueble, identificar las verdaderas objeciones y conducir la conversación hacia una eventual negociación.

El propietario, naturalmente, conoce mejor que nadie su inmueble.

Pero precisamente por esa relación emocional puede resultar difícil mantener una perspectiva completamente objetiva durante una negociación.

Preparar un inmueble no significa esconder sus defectos

Un inmueble debe presentarse bien, pero eso no significa ocultar información relevante.

Si existe una humedad, una situación documentaria pendiente, una limitación de uso, una condición constructiva particular o cualquier otra circunstancia que pueda afectar la operación, debe ser identificada y gestionada correctamente.

La estrategia comercial no reemplaza la transparencia.

Una buena presentación atrae al comprador. La información correcta ayuda a convertir el interés en confianza.

¿Cuál es el objetivo final?

Preparar una propiedad para vender no consiste en convertirla artificialmente en algo que no es.

Consiste en mostrar su verdadero valor de la manera más favorable, ordenada y competitiva posible.

Eso implica combinar:

Propiedad + presentación + precio + estrategia comercial + información correcta.

Cuando estos elementos están alineados, el inmueble puede competir mejor en el mercado y generar visitas de mayor calidad.

En G&S Servicios Inmobiliarios entendemos la venta de un inmueble como un proceso integral.

Primero analizamos la propiedad y su mercado. Luego definimos su posicionamiento, presentación y estrategia comercial, filtramos interesados y acompañamos la negociación y el proceso hasta el cierre.

Valorizamos. Protegemos. Negociamos. Cerramos.

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