5 formas de influencia que pueden mejorar tus decisiones y negociaciones inmobiliarias
viernes, 25 noviembre 2016

Influir no significa manipular.
En nuestra vida cotidiana, constantemente intentamos convencer, explicar, negociar, escuchar o motivar a otras personas. Lo hacemos en conversaciones familiares, laborales y también cuando debemos tomar decisiones importantes.
En el mundo inmobiliario, esta capacidad adquiere especial relevancia.
Comprar, vender, alquilar o invertir en un inmueble implica conversar con propietarios, compradores, vendedores, familiares, inversionistas, asesores, bancos y otros profesionales.
En muchas ocasiones, la diferencia entre una conversación que se estanca y una negociación que avanza está en la capacidad de entender a la otra parte y comunicar correctamente nuestros argumentos.
No todas las personas influyen de la misma manera.
Algunas se apoyan principalmente en los datos. Otras generan confianza mediante la conexión personal. Algunas son firmes y directas, mientras que otras destacan por encontrar puntos de acuerdo.
Reconocer estas diferentes formas de influencia puede ayudarte a entender mejor cómo te comunicas y, sobre todo, cómo puedes mejorar tus negociaciones.
1. La influencia asertiva
Una persona asertiva puede expresar lo que piensa, defender sus intereses y establecer límites sin necesidad de agredir o descalificar a los demás.
En una negociación inmobiliaria, la asertividad es especialmente importante.
Imagina que un propietario quiere vender su inmueble por encima del precio que indica el mercado.
Decir simplemente:
"Ese precio está mal."
probablemente genere resistencia.
Una comunicación más asertiva podría ser:
"Entiendo por qué consideras ese precio. Sin embargo, al comparar inmuebles similares y analizar las condiciones actuales del mercado, encontramos que ese valor puede reducir considerablemente el número de compradores interesados."
La diferencia está en defender una posición sin convertir la conversación en un enfrentamiento.
La asertividad también implica saber decir "no", plantear condiciones, pedir información y cuestionar una propuesta cuando existen razones para hacerlo.
En una negociación, ser asertivo no significa imponer.
Significa defender una posición con claridad y respeto.
2. La influencia basada en argumentos
Hay personas que convencen principalmente mediante información, análisis y razonamiento.
En el sector inmobiliario, esta capacidad puede ser especialmente valiosa.
Un precio no debería defenderse solamente diciendo:
"Ese es el precio de mercado."
Es mucho más sólido explicar:
- qué propiedades se están comparando;
- dónde están ubicadas;
- qué características tienen;
- cuánto se está solicitando por ellas;
- qué diferencias existen;
- cuál es la demanda;
- qué factores pueden aumentar o reducir el valor.
Lo mismo sucede al evaluar una inversión.
Decir:
"Esta propiedad tiene mucho potencial."
es una afirmación.
Explicar por qué tiene potencial, qué factores podrían generar valorización y cuáles son los riesgos es un análisis.
Los números no sustituyen la experiencia, pero ayudan a convertir una opinión en un argumento verificable.
Por eso, una buena negociación inmobiliaria necesita información.
Datos + análisis + contexto generan argumentos más sólidos.

3. La influencia basada en la conexión
No todas las decisiones se toman exclusivamente con números.
Comprar o vender un inmueble puede involucrar expectativas, recuerdos, preocupaciones familiares, proyectos de vida y objetivos económicos.
Por eso, saber escuchar es una habilidad fundamental.
Una persona que sabe conectar no se limita a esperar su turno para hablar.
Pregunta.
Escucha.
Busca comprender.
Identifica qué es realmente importante para la otra parte.
Por ejemplo, un propietario puede decir:
"No quiero bajar el precio."
Pero detrás de esa frase podría existir otra preocupación:
"Necesito recibir determinada cantidad de dinero para comprar mi próximo inmueble."
La negociación cambia cuando se entiende el verdadero objetivo.
La conexión no significa darle la razón al cliente en todo.
Significa comprender su posición antes de intentar modificarla.
Y eso puede abrir posibilidades que no aparecen cuando la conversación se limita al precio.
4. La influencia negociadora
Negociar no significa conseguir siempre todo lo que uno quiere.
Una negociación inmobiliaria consiste en encontrar condiciones que permitan acercar posiciones entre las partes.
Precio, forma de pago, plazo de entrega, muebles incluidos, reparaciones, fecha de firma, condiciones de financiamiento y otros aspectos pueden formar parte de la negociación.
Por ejemplo:
El comprador puede querer reducir el precio.
El propietario puede no estar dispuesto a hacerlo.
Pero quizá exista espacio para negociar otra condición:
- una forma de pago más conveniente;
- un plazo diferente;
- determinados bienes incluidos;
- una entrega anticipada;
- o alguna condición específica de la operación.
La habilidad está en identificar qué es realmente importante para cada parte.
Una negociación eficaz no consiste en ceder constantemente.
Consiste en intercambiar valor de manera inteligente.
5. La influencia inspiradora
Existe también una forma de influencia basada en la capacidad de transmitir confianza, visión y propósito.
En una operación inmobiliaria, esto puede ser especialmente útil cuando existe un proyecto detrás del inmueble.
Por ejemplo, un inversionista puede estar evaluando un terreno que todavía no genera ingresos.
La conversación no debería limitarse a:
"Este terreno va a subir de precio."
Es mucho más responsable explicar qué posibilidades existen, qué factores podrían favorecerlas y qué riesgos deben considerarse.
La inspiración funciona mejor cuando está acompañada de realidad.
Motivar no significa prometer.
Un buen comunicador puede transmitir una visión de futuro sin ocultar las dificultades que existen para alcanzarla.
No existe una sola forma correcta de influir
Probablemente todos tenemos una forma de comunicación que utilizamos con mayor naturalidad.
Algunas personas son excelentes analizando datos.
Otras generan confianza rápidamente.
Algunas son firmes al defender sus posiciones.
Otras tienen facilidad para encontrar acuerdos.
Y otras consiguen transmitir entusiasmo y visión.
Pero desarrollar una sola capacidad no debería significar ignorar las demás.
Una negociación compleja puede requerir varias simultáneamente.
Por ejemplo:
Conectar para entender al cliente.
Analizar para sustentar una posición.
Ser asertivo para defenderla.
Negociar para encontrar alternativas.
Inspirar confianza para avanzar hacia una decisión.
Influenciar no es manipular
Esta diferencia es fundamental.
Manipular consiste en intentar modificar la conducta de una persona mediante engaño, presión indebida u ocultamiento de información.
Influir de manera profesional es diferente.
Implica presentar argumentos, escuchar, comprender intereses, comunicar información y ayudar a las partes a tomar una decisión.
En una operación inmobiliaria, la confianza tiene un valor enorme.
Una negociación puede generar un cierre, pero una relación basada en confianza puede generar recomendaciones, nuevas operaciones y relaciones de largo plazo.
Por eso, la influencia profesional debe estar acompañada de ética y transparencia.
¿Cómo aplicar estas habilidades a una negociación inmobiliaria?
Antes de una negociación, puedes hacerte cinco preguntas:
1. ¿Estoy escuchando realmente?
No solamente qué dice la otra parte, sino qué necesita conseguir.
2. ¿Tengo argumentos?
¿Puedo sustentar mi posición con información y no únicamente con opiniones?
3. ¿Estoy comunicando con claridad?
Una buena idea pierde fuerza cuando se explica de manera confusa.
4. ¿Sé qué puedo negociar?
No todo tiene el mismo valor para ambas partes.
5. ¿Estoy buscando un acuerdo o simplemente ganar?
Una negociación inmobiliaria exitosa no necesariamente es aquella en la que una parte vence a la otra.
Es aquella en la que las condiciones permiten que la operación tenga sentido para ambas partes.
La verdadera influencia comienza con la confianza
En bienes raíces se pueden utilizar muchas técnicas de comunicación y negociación.
Pero ninguna sustituye la confianza.
Un comprador puede interesarse por un inmueble debido a una buena presentación.
Puede avanzar por un precio atractivo.
Puede negociar por una determinada condición.
Pero para concretar una operación de patrimonio importante necesita sentirse seguro respecto de la información y del proceso.
Por eso, la influencia profesional no debería utilizarse para presionar una decisión.
Debe utilizarse para ayudar a comprender mejor una decisión.
En resumen
La capacidad de influir es una herramienta importante para cualquier persona que participe en una negociación inmobiliaria.
Cinco formas pueden resultar especialmente útiles:
- Asertividad: defender posiciones con claridad y respeto.
- Argumentación: utilizar información y análisis para sustentar decisiones.
- Conexión: escuchar y comprender las necesidades de la otra parte.
- Negociación: encontrar acuerdos que equilibren intereses.
- Inspiración: transmitir confianza y visión sin crear falsas expectativas.
No se trata de elegir solamente una.
La verdadera habilidad está en saber cuándo utilizar cada una y cómo combinarlas.
Porque en una operación inmobiliaria, convencer no debería significar presionar.
Debe significar ayudar a las personas a entender mejor el valor, las alternativas y las condiciones de una decisión.
En G&S Servicios Inmobiliarios entendemos la negociación como parte de un proceso integral: conocer el inmueble, comprender a las partes, analizar el mercado, proteger la operación y buscar condiciones que permitan avanzar hacia un cierre sólido.
Valorizamos. Protegemos. Negociamos. Cerramos.
